Primeras sonrisas

Intenso, sobre todo en emociones, es como podríamos definir este primer día en Ioannina. Hemos conocido a Bet, que pertenece a Collectiu VIO (Voluntarios Independientes Organizados) y que también estaba por primera vez en la ciudad. Esta organización lleva a cabo un proyecto denominado #GreenBags y destinado a proveer de alimentos a diferentes familias que UNICEF ha sacado del cercano campo de Filippiada. Ahora viven en pisos y hoteles pagados por Naciones Unidas, y reciben también una ayuda económica, escasa, muy escasa.

La gran mayoría de las familias son afganas, aunque hay también dos familias sirias. Hemos estado en casa de Ali, que al ser de los pocos adultos que habla inglés es quien organiza a sus compatriotas para la compra semanal. Dependiendo del número de integrantes de la familia se le otorgan unos puntos, que intercambian por los alimentos que ellos eligen entre una lista. Ali tiene mujer y 5 hijos entre los 17 años de Somayah y los 3 de Mohadesah. Tiene otro hijo de 14 años viviendo en Suecia él solo. Con 12 años se marchó de Afganistán y esperan reencontrarse pronto con él. Reciben 420 euros mensuales con los que tienen que pagar la comida, vestido, medicinas, etc. Obviamente es poco, por eso la labor que realizan desde VIO es imprescindible.

A pesar de no tener nada, hoy no hemos parado de recibir invitaciones para comer. A las 5 de la tarde, una vez finalizado el trabajo de contabilizar toda la compra semanal, Marzia, la mujer de Ali, nos ha obsequiado con una comida exquisita. Un guiso de berenjenas con pimientos, arroz y ensalada de hortalizas, con un pan casero delicioso. Después hemos ido a un hotel en el centro donde están alojadas otras familias. No han faltado el té, bizcocho y dulces variados.

Por la noche Feridom, un tipo de 24 años que no habla ni papa de inglés, nos ha invitado a cenar en su casa, una comida muy agradable también, que de verdad no hemos podido terminar por lo abundante que era. Creo que no le ha sentado del todo bien, porque además lo había cocinado él, pero hemos tratado de explicarle que llevábamos todo el día comiendo y ha acabado entendiéndolo. Con esto lo que queremos hacer ver es la enorme generosidad de toda esta gente que casi nada poseen pero lo poco que tienen lo comparten.

También hemos entregado hoy los primeros juguetes. El coche teledirigido que nos dio Johny (nos dijo que él siempre quiso tener uno de pequeño y no pudo, y que este año se lo pidió a los reyes magos para un niño desconocido) se lo hemos dado a Salim, un chaval de 6 años que se ha venido con nosotros de la mano todo el camino desde un centro comunitario donde van a clases de inglés y griego. Su hermano mayor, Sagad, un chico de 10 años muy inteligente, nos ha llevado a comprar pilas y por el camino nos ha pedido que le dijéramos a su padre que Salim tenía que compartir el coche con él. Hasta Fátima, una chica de 11 años que es un amor, ha estado disfrutando del bólido. Para la pequeña Mohadesah hemos llevado un muñeco, un bolso, una cinta del pelo y unas gafas de sol, porque por la tarde se ponía las nuestras y con el dedo índice levantado adoptaba una pose de chuleta muy graciosa. Creemos que esta noche dormirá con las gafas que le hemos regalado, porque no se las ha quitado ni un segundo. Por cierto, Mohadesah tiene una enfermedad que hace que la mitas de su aparato respiratorio no funcione con normalidad.

En casa de Mahfoz y Sishen Gul, los padres de Feridom, hemos compartido un rato muy divertido con Setayesh y Setareh, dos niñas de 10 y 11 años con las que nos lo hemos pasado genial, a pesar de que nos han hecho dibujarles en sus cuadernos, cosa que ninguno de los dos sabemos hacer bien, pero hemos hecho lo que hemos podido. Eso sí, también nosotros nos llevamos un recuerdo suyo en forma de ilustraciones dedicadas por estas dos chiquillas tan majas.  Tamién hemos hecho pulseras de gomas con Hadia, una chica muy tímida que se ha llevado regalos para todos sus hermanos, y Setayesh me ha regalado una que no pienso quitarme y que me va a recordar siempre su preciosa sonrisa.

Un momento especial tambien ha sido cuando hemos escuchado música en el piso de enfrente y mucho trasiego de gente y es que se organizaba una gran fiesta. La ocasión lo merecía: celebraban que Davood (un chico menor de 18) ha conseguido los papeles para viajar a Alemania, donde se reunirá con su familia. Eso sí, sobre las 23:30 la fiesta ha terminado para no tener problemas con el vecindario.

Si alguien se pregunta por qué hay tantas personas de Afganistán la respuesta es fácil. Es un país que lleva 39 años en guerra (Siria lleva 6). Primero con los soviéticos y después con los talibanes, pero aunque la Unión Europea lo califique como un país seguro (para poder retornar allí a todas aquellas personas que estimen que no necesitan protección), la realidad es que miles de personas siguen huyendo cada semana para poder vivir en paz.

Mañana iremos a hacer la compra de los alimentos con Bet y Ali. Esa comida la vamos a pagar con el dinero que nos habéis dado algunos de vosotros. Y si alguien quiere colaborar con esta gente estupenda esta es la página del Col-lectiu VIO: http://col-lectiuvio.org/.

 

 

 

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