El corazón en un puño

Así nos sentimos al dejar a toda la gente que hemos conocido aquí en Grecia. Gente que nos ha ayudado a ser mejores personas.

Gente que ha sufrido lo indecible y aún siguen sufriendo, como la familia kurda con la que hemos estado hoy y que, por supuesto, nos ha invitado a comer en su casa. Son una pareja muy joven con dos niños muy pequeños y pronto tendrán a la quinta y, posiblemente, definitiva personita en su casa. Será niña, Nadia Heleni (el segundo nombre por nacer en este país). No solo nos han invitado a comer, sino que ella, Hazna, esteticista de profesión, me ha depilado las cejas con hilo y el, Barzani, músico, nos ha deleitado con su arte cantando canciones de amor con su “saz”, instrumento de cuerdas típico del kurdistan, esa región sin tierra, ese pueblo sin identidad, castigado por todos.

Barzani nos ha estado contando que por ser kurdos en Siria no tienen derecho ni a tener carnet de identidad. Eso sí, cuando el conflicto comenzó a él sí le hicieron carnet por si les interesaba reclutarle, pero no así a su mujer y se pregunta por qué.

¿Por qué no pueden tener carnet de identidad? Hazna solo tiene un folio de papel donde constan sus datos

¿Por qué no pueden ir a la escuela?

¿Por qué no pueden comprar una casa? ¿Ni un coche?

Pues por el simple hecho de ser kurdos.

Y, por si fuera poco, ahora Turquía, ese país al que Europa llama tercer país seguro, ha entrado en tierras de Siria para aumentar el terror y aniquilar a los kurdos que han sobrevivido a ISIS, a Bashar Al-Asad….

Que pena da el ser humano cuando muestra su peor versión.

Pero, por fortuna, el ser humano tiene un lado bueno. Siempre entre estas dos aguas, siempre intentando hacer de este mundo un lugar mejor.

Como con todo, la ignorancia es un arma muy útil para aquellos que no buscan la unidad, sino el enfrentamiento para los que necesitan a alguien que sea el objetivo fácil contra el que lanzar nuestra irá, contra los que justificar nuestras acciones, contra los que inculcar el miedo, el terror. Eso también es terrorismo.

Esperamos con este blog abrir un poco los ojos a los que lo puedan leer. Por favor, intentemos vencer los miedos fabricados por intereses subrepticios. Como decía Barzani: ellos  también tienen piel, tenía manos, ojos…como cualquiera de nosotros. Busquemos las similitudes, abramos la mente y el corazón y nos irá mejor. Y no lo digo ingenuamente, lo digo de corazón, ese que llevo encogido hoy en el viaje de vuelta.

Esperamos reencontrarnos con algunos de ellos en sus países de destino, pero lo que ellos de verdad anhelan es volver a sus países, con sus familias, con sus costumbres. Esto supongo que también es un sentimiento generalizado, fácil de entender y, si no, preguntadle a las personas que han tenido que salir de nuestro país, incluso en estos últimos tiempos.

Hemos estado despidiéndonos hoy, otra vez de todos. Nos hemos alegrado tanto de volver a verles…. De los únicos que no nos hemos podido despedir ha sido de los Hododadi, esa familia desesperada en busca de una solución para la vista del padre y para la vida de toda la familia. Esperamos que no hagan una locura y, si la hacen, que tengan mucha suerte.

Un comentario en “El corazón en un puño

  1. Con lágrimas y con rabia os leo… toca secarse las lágrimas y canalizar la rabia…
    Desde luego no seréis ni seremos los mismos cuando nos veamos. Unos cuantos abrazotes y besos.

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